10/03/2019 Rivas Parque Sureste «A» vs. 1ª Autonómica Masculino

76 RIVAS PARQUE SURESTE 'A' - ADC BOADILLA 55

PRIMERA AUTONOMICA MASCULINA PLATA

10/03/2019

“Mea máxima culpa”

Se trata de una expresión latina, de carácter religioso, que se utilizaba en la oración del Yo Confieso que nos hicieron aprendernos de pequeños antes de hacer la comunión y que generalmente hemos ido olvidando en la papelera de reciclaje de nuestra memoria.

La utilizamos en ocasiones básicamente con dos fines, dar pena, o hacer examen de conciencia para tratar de no caer en los mismos errores. Lo primero es fácil y suele dar buen resultado, es el camino sencillo buscando que alguien nos ponga el hombro y nos escuche, cuando realmente lo único que hacemos es descargarnos de peso para volver a hacer lo mismo.

La segunda es muy complicada, ser capaz de interiorizar el cambio que te lleve a no caer en los mismos errores que te han llevado a fracasar en aquello que has buscado.

El pasado Domingo hubo un episodio más con los mismos síntomas de toda la temporada. Desconexión inicial y final, pérdidas de balón, falta de intensidad y falta de deseo. La mejor noticia es que con Jimy hemos frenado la sangría de rebote que teníamos.

Cuando algo se repite de manera tan repetitiva, hay que dejar de pensar en cosas puntuales y buscar la raíz del problema. Y de ahí parte mi Mea Culpa. Los jugadores dieron todo lo que pudieron, dejándose, los ocho que estuvieron, todo su esfuerzo, con más o menos acierto, pero se sacrificaron y dieron la piel por el compañero.

Por eso el máximo responsable es aquel que tiene la obligación de mejorar el grupo por encima del jugador, el entrenador. Y este año, no está funcionando. Desde el entreno, donde no vale sólo con jugar, donde no vale la excusa del número de jugadores para caer en la displicencia, en validar todo y dejar el nivel de exigencia demasiado bajo.

En la hora de llegada, donde cada vez se cede un poco más. En el calentamiento, donde hay jugadores que acaban la rueda casi sin romper a sudar, en la charla prepartido, casi olvidada bajo la idea o la mirada de un grupo de jugadores que ya han escuchado todo de todos en el baloncesto y los cuales no creen ya en que un igual pueda aportarles un plus en el partido. Esto lleva a que el equipo tiene una línea de motivación mínima, una escasa conjunción y una forma física desigual dentro del grupo. Y todo eso, es culpa del entrenador.

Sistemas, cambios defensivos, jugadas pintadas, indicaciones puntuales, todas van cayendo en saco roto con la sensación de no encontrar la llave de la cerradura, a veces sin ser escuchadas, bien por despiste o por la sensación de no creer en lo que cuento.

Equipos de inferior calidad individual con tres días de entreno a la semana y con hambre, pasan por encima de nosotros en ciertos momentos de los partidos donde parecemos marionetas infantiles en manos de mi hijo. Golpeando la cabeza del muñeco contra el armario mientras se ríe a carcajadas. Mientras, yo me canso de encontrar excusas para justificar esos momentos, sin querer entender que el cambio está en nuestra mano y en nuestro trabajo. O quizás conformarse con que los mimbres son estos y los cestos los que salen. Pero permítanme que eso sólo ocurra en el mes de Junio, mientras tanto pensaré que tengo grupo para ganar la categoría y que si no se consigue es porque el entrenador no está haciendo bien las cosas.

Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes.

 

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