10/02/2019 Ciudad de Mostoles vs. 1ª Autonómica Masculino

 

70 CIUDAD DE MOSTOLES - ADC BOADILLA 67

PRIMERA AUTONOMICA MASCULINA SERIE PLATA

10/02/2019

Sin cumbre por congelación.

El baloncesto sigue su rumbo sin tiempo para parar, cada día, cada partido, es una oportunidad de vivirlo en todo su esplendor. Cada entreno es una ocasión para vivir experiencias nuevas, cada partido, te enfrenta a cosas distintas a la misma situación ya vivida. La experiencia sólo sirve para enfrentarte a cosas ya pasadas y saber como intentar resolverlas. Sin embargo, en ocasiones, este deporte te hace afrontar nuevas sensaciones.

En mis escasos años de experiencia en los banquillos del baloncesto madrileño, como se puede deducir viendo mi imberbe silueta, nunca había vivido lo sucedido el pasado domingo en Los Rosales. La dura semana se había ido complicando con bajas inesperadas que nos hacían tener en casa el mismo número de jugadores que en la pista. El planteamiento era claro, 6 jugadores y esperar a los refuerzos como en aquella película de John Wayne, El Álamo, esperando el asedio del equipo rival.

Se empezó a torcer cuando uno de los seis desapareció sin explicación, y llamamos a Paco Lobatón para que resucitara su “ Quién sabe donde “ , aún lo está buscando ( este programa es de la época de Espinete, para los de la Logse ). El resultado fue cinco jugadores hasta que llegara la segunda unidad de sub 21 más Pepe.

Jaime debutó con el primera, y menos mal, dando un giro a la forma de afrontar el encuentro, con una presencia física que condicionó el ataque local, controlando el rebote y fijando a la defensa rival, esperemos este paso al frente sea sólo el principio.

Sergio , no dejó de trabajar en todo el encuentro, jugando sin balón tanto como con él y generando los espacios necesarios para sus compañeros. Nuestro gran pivot.

Dani, rápido y letal, se ganó la renovación haciendo bien las cosas, siendo el peligro durante, sobre todo la primera parte, y completando un partidazo.

Nacho, hacía cierto tiempo que no jugaba tanto a tan buen nivel. Seguro, con cabeza, y haciendo mover al equipo en el ritmo adecuado. Su segunda juventud.

Iñaki, el abrelatas, la calidad y siempre por los suelos. Hizo lo que sabe hacer, castigar al rival en los momentos difíciles. Esta vez trabajando como el que más.

Hay que mencionar que tuvimos a Rafa y Carlitos en el banquillo cojos, por si acaso, y desgraciadamente con Rafa teniendo que hacer el esfuerzo de salir a pista.

La realidad es que el partido ponía el objetivo en llegar vivos a mediados del tercer tiempo para que llegaran los demás jugadores. Se jugó tan bien durante 30 minutos. Controlando ritmo, rebote, y viendo aro con claridad y generosidad entre compañeros. El dominio dentro posibilitó que los exteriores vivieran espacios y los aprovecharan continuamente. Ventajas de más de 20 puntos durante la primera mitad y un +15 al descanso con 20 puntos en contra que nos llevaban a soñar, se Lo merecían los jabatos, y era mucho mejor que cualquiera de los escenarios imaginados.

Ya quedaba menos para el refuerzo. Cuando más apretó Mostolés en el tercer cuarto, volvimos a sacar la cara con un 2+1 y un triple y volvimos a +22 en torno al minuto 25. Pero sólo habíamos llegado al campo base de la escalada al 8000 que teníamos delante. Hacía frío, mucho, y el cansancio empezaba a hacer acto de presencia. Nos quedaba lo más duro, nuestra ropa térmica, nuestra defensa, no era suficiente en esa altura, el frío era cada vez mayor, e incluso los serpas dejaron de hacer su trabajo permitiendo que el frio nos golpeara una y otra vez sin pararlo. El cansancio nos empezaba a congelar las manos y no teníamos fuerzas ni para tirar. Los pies se congelaban y ni saltábamos a por rebotes ni nos movíamos con la velocidad necesaria en defensa ( 50 puntos en la segunda parte )

A media que subíamos más, el frío nos congeló completamente dejándonos inmóviles. Los refuerzos no llegaban, y a falta de 50 segundo, nos pusimos por primera vez en todo el partido por debajo en el marcador. Aparecieron Vega, Coque y Pepe, pero era tarde, quedaban 30 segundos. Habíamos tenido que descartar la ascensión por las circunstancias.

Nunca antes vi tanto esfuerzo con tan poco fruto, tanta entrega sólo por amor al deporte, sin resultado aparente, salvo el orgullo de pensar que se ha dado absolutamente todo, quizás el frío nos paró esta vez, pero seguro que subiremos el Everest si en la próxima expedición, estos 5 montañeros, se completan con el resto de compañeros para buscar la cima. El límite del grupo completo lo pone el conjunto.

Una vez más gracias, y orgulloso.

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