LA ILUSION DE UN PROYECTO, HISTORIA DE LA ADC BOADILLA

El crecimiento poblacional que experimentaba Boadilla del Monte en los años 80 y 90 necesitaba de una respuesta rápida  a las necesidades deportivo-culturales que demandaba la nueva juventud. Parecía que solo existiera el fútbol, y especialmente el fútbol sala que aglutinaba casi todos los recursos y ayudas destinadas en Boadilla al deporte, que contaba solo con el actual Pabellón Municipal, situado en la Carretera de Pozuelo de Alarcón. Aquello contrastaba con la atención y las instalaciones que existían en otros pueblos del entorno.

Un grupo de padres decidió impulsar actividades alternativas, especialmente Baloncesto, con la idea de que sus hijos encontrasen actividades educativas y recreacionales que los mantuvieran activos y permitieran relacionarse con otros chicos y chicas de la población, fomentando la amistad, el trabajo en equipo y el interés por actividades que les hicieran disfrutar y le permitieran divertirse en un entorno sano.

 

Aquel grupo de padres decidió el 4 de junio de 1999 fundar la Asociación Deportivo Cultural de Boadilla del Monte, convocando la Primera Asamblea General Extraordinaria, el 10 de septiembre del mismo año, para informar sobre las gestiones realizadas, la formalización de los Estatutos, la elección de la Junta Directiva, el proyecto de presupuestos y las cuotas de los asociados para llevar a buen fin el proyecto.

La idea era ambiciosa y contaba con muy pocos medios económicos, por lo que se decidió inicialmente comenzar las actividades con el área de Acción Deportiva promocionando una única actividad, BALONCESTO, que a la postre se convertiría en el centro del proyecto y en la actividad más importante impregnando de carácter al ADC Boadilla.

El trabajo partía de cero, por lo que el esfuerzo en los primeros años para dar sentido a los objetivos marcados fueron mayúsculos, especialmente por no contar con una experiencia anterior, por las escasas ayudas recibidas y por el hecho de la renovación generacional que previsiblemente se tenía que producir con el paso de los años. Se creó la Escuela de Baloncesto que pretendía no discriminar a nadie y que cada chico o chica tuviera su oportunidad de aprender y practicar este maravilloso deporte. Poco a poco se fueron configurando los equipos que nos representaban en las competiciones zonales (en Boadilla no existía ninguna competición de este tipo) y comenzamos a inscribir modestamente equipos en las competiciones de la Federación Madrileña de Baloncesto. Todo ello sin perjuicio del deseo de activar la práctica de otros deportes, actividades medioambientales y jornadas de convivencia recreativas y culturales. Pero la realidad y los escasos recursos con los que contaba el ADC nos llevaron a centrarnos en el germen de la actividad boadillense baloncestista.

 

Las tres almas “profesionales” que andaban por el mundillo del baloncesto, conocidos como Pedro Fernández (Pejota), Gustavo Calleja y Carolina Cortinas, aportaron su interés, sus conocimientos, su tiempo  y sus ilusiones para poner en marcha el proyecto. El Ayuntamiento se comprometió a prestar sus instalaciones y a facilitar la práctica de nuestro deporte. De solo entrenar y juntarse unas tardes a la semana en el Polideportivo se pasó a la formación de dos equipos, que recibieron la ayuda de la experiencia del Club Las Encinas de Boadilla, que ya gozaba de una gran tradición con equipos en la FBM. Y así comenzamos a andar, mejor dicho a jugar. Y cada año eran más los equipos de distintas edades, de chicos y chicas, que se iban sumando a un ADC que crecía con escasos recursos y con la voluntad y el tiempo del grupo de padres que se encargaban de toda la intendencia y de coordinar las actividades de la Asociación.

En noviembre de 2000 se realizó el primer cambio de directiva con el nombramiento de Manuel Fuentes como presidente que ha continuado ininterrumpidamente al frente del ADC hasta la actualidad. Tuvimos la ayuda de nuestro primer patrocinador, que nos subvencionó nuestra primera equipación oficial, “CENCLA”.

Y  en 2005 se produjo un hecho muy importante como fue la integración de los equipos del Club Las Encinas de Boadilla, con Ramón Fernández a la cabeza,  lo que permitió un nuevo impulso al ADC y el competir en categorías superiores. Eso facilitó, por un lado consolidar la Escuela de Baloncesto, objetivo principal, y por otro, que los chavales más jóvenes vieran cómo los chicos mayores seguían jugando y compitiendo al baloncesto, como un reflejo de su futuro en este deporte.

La llegada  en 2007 de un patrocinador, Verdecora, permitió durante tres años consolidar el proyecto deportivo.

La junta directiva con Manuel Fuentes y Ramón Fernández a la cabeza deciden  en la temporada 2010/2011 que se hagan cargo de la dirección deportiva Nacho Frade y Sergio Pardo para que aporten nuevas ideas y experiencia al proyecto con el objetivo de dar un paso más en el proyecto deportivo y buscando incrementar el número de equipos tanto masculinos como femeninos sin dejar de perder calidad.

Desde la temporada 2010/2011 hasta el día de hoy hemos conseguido tener equipos en todas las categorías tanto masculinas como femeninas, mínimo un equipo por categoría en serie especial tanto masculino como femenino, campeonatos sub-21, campeonatos preinfantil femenino, campeonatos 2ª autonómica femenina, meter a equipos en play off del campeonato de Madrid, diversas final four de categoría senior... pero lo más importante, tener a más de 500 chicos y chicas de Boadilla conociéndose, aprendiendo, jugando, creciendo y desarrollándose como personas en un entorno sano.

En la ADC Boadilla queremos seguir trabajando para que cada temporada seamos mejores en todos los aspectos, aprendiendo de nuestros errores y nuestros aciertos.

La ADC BOADILLA somos personas independiente que amamos los valores sociales y morales que inculca el deporte,  y que dedicamos nuestros recursos y tiempo para que en Boadilla, los chicos y chicas de todas las edades tengan un referente deportivo para practicar BALONCESTO, gracias a aquella iniciativa del ya lejano 1999.

Nuestros Colaboradores